la cafetería del backstage estaba mucho más llena de lo habitual. entre múltiples grupos entrando y saliendo, el lugar se había convertido en un completo caos; los managers buscaban a sus artistas mientras algunos jóvenes idols corrían de un lado a otro para estar listos antes de sus respectivas presentaciones. muchos buscaban algo para comer, pero ese día parecía una misión imposible.
mientras sus demás compañeras terminaban de maquillarse, sooyoung había conseguido escapar unos minutos de su camerino. y fue ahí donde lo vio, detrás del mostrador: el último sándwich disponible.
tomó uno de los platos y enseguida colocó el sándwich sobre este. estaba a punto de dirigirse a la caja para pedir un iced americano cuando escuchó una voz masculina dirigiéndose a ella.
—ese es mío.
habló un joven; cuando sooyoung se dio media vuelta, se percató de que se trataba de sunwoo, el miembro más joven de the boyz. jamás había cruzado palabra con él, sin embargo, hacía poco seungwan y seulgi habían grabado un vídeo para tiktok con un par de miembros de aquella agrupación, dejándole una buena impresión a todas las chicas de red velvet.
lo observó sorprendida, aunque no estaba segura de si era por encontrarse con él en aquella situación o por la manera en que un hoobae le estaba hablando, bastante distinta de la amabilidad que había recibido de los otros jóvenes.
—¿perdón? —cuestionó la castaña con incredulidad.
en su camino hacia el área de sándwiches lo había visto hablando con alguien del staff, por lo que un deje de confusión rápidamente se plasmó en su expresión.
—tú estabas perdiendo el tiempo. —el ceño de la mayor se frunció y tomó el sándwich, pegándolo contra ella, dispuesta a no dejarse vencer en aquella situación. entre las grabaciones y los cambios de vestuario, había terminado saltándose el desayuno. y después de inkigayo, todavía tenía otras grabaciones en su agenda; si no comía en ese momento, era probable que pasara el resto del día y parte de la noche sin tiempo para hacerlo.
sin embargo, no tardó demasiado en darse cuenta de que quizá aquella sería una situación que se repetiría con el menor. por ello, miró la hora en su teléfono. definitivamente no tenía tiempo para discutir por comida, pero tampoco deseaba perder su almuerzo después de haberlo esperado toda la mañana.
suspiró pesadamente y se cruzó de brazos, sabiendo que no le quedaba más remedio que comenzar a negociar con el otro.
—quizá podríamos compartirlo. —propuso en tono tranquilo, esperando que al otro le pareciera una propuesta razonable. aunque una parte de sí misma seguía pensando que ella había llegado primero. al final, aquello le parecía mucho más sencillo que continuar discutiendo en círculos; tenía poco tiempo y se negaba a desperdiciarlo negociando por un sándwich que, siendo honestos, tampoco parecía tan bueno.
—¿aceptas…?
No hay comentarios:
Publicar un comentario