escrito hecho con persona externa*
a pesar de que jongin pasó un largo periodo siendo aprendiz, había debutado cerca de la fecha en que sooyoung fue aceptada dentro de sm entertainment. no obstante, de alguna manera terminaron volviéndose amigos cercanos. la chica no era capaz de recordar cómo había sucedido aquello, porque todo se sentía natural con el moreno; pues, a pesar de ser alguien bastante tímido en su vida privada, la extrovertida cantante había sido capaz de romper aquella barrera que el mayor solía mantener con la gente desconocida.
por ello, no podía comprender cómo, de un momento a otro, su comunicación con jongin acabó deteniéndose de manera abrupta, al menos desde la perspectiva de sooyoung. desde el encuentro que tuvieron en la sala de prácticas, ninguno había querido dar su brazo a torcer en aquel momento. ambos se encontraban preparando sus presentaciones en solitario para el concierto especial de su empresa, el smtown en seúl, así que el momento era importante para los dos. sin embargo la discusión que tuvieron no causó otra cosa que impedir que se dirigieran la palabra durante un tiempo.
sus miradas se cruzaron varias veces durante el concierto, pero ni sooyoung ni jongin quiso dar el primer paso.
finalmente, los meses transcurrieron y, con cada día que pasaba, a la chica le parecía más difícil encontrar el momento para acercarse a su amigo. ya había perdido la cuenta de las veces que entró a sus notas en un intento de escribir algún mensaje, pero el nerviosismo y el miedo al rechazo la hacían borrar todo lo que había redactado.
hoy, sin embargo, volvían a encontrarse para los ensayos del smtown que se llevaría a cabo en tokio. sooyoung creía haberlo visto desaparecer detrás de una de las puertas que conducían a la sala de ensayo; no estaba segura de si él también la había visto, pero por un instante pensó en seguirlo para intentar hablar con él.
quizá decirle que no estaba enojada, o tal vez confesarle lo mucho que lo había extrañado.
pero también sabía que había pasado demasiado tiempo en silencio como para llegar de la nada e intentar disculparse. además, la sola posibilidad de que el mayor siguiera enojado hacía que volviera a dolerle el estómago.
después de meditarlo unos segundos, se dio cuenta de que no contaba con el tiempo suficiente para hacerlo. pero eso no impidió que, antes de partir, sooyoung decidiera pasar a la tienda de conveniencia que se encontraba a un par de calles del edificio de su empresa para comprar algunos bocadillos para jongin: una bolsa de frituras, un sándwich y una pequeña leche de banana. luego dejó todo en una de las salas de descanso, esperando que aquella pequeña ofrenda de paz pudiera ablandar el corazón ajeno.
de ese modo, la chica finalmente terminó armándose de valor y envió un mensaje a su amigo:
« oppa, te extraño mucho ㅠㅠ
lamento lo que pasó antes. no voy a pedirte que admitas que estabas equivocado ni tampoco admitiré que tú tenías la razón… pero ya me cansé de no hablar contigo.
te dejé una ofrenda de paz en la sala de descanso, ¡buen provecho!
p.d. tampoco tienes que responderme ahora, solo quería que supieras que echo de menos a mi amigo. »
con el corazón latiéndole con fuerza, sooyoung bloqueó su teléfono y lo guardó en el bolso, no queriendo ver la respuesta del chico en caso de que fuera negativa. sin embargo, al menos le quedaba el consuelo de que jongin conseguiría comer, ya que era consciente de la apretada agenda del moreno en ese momento.
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