op. 10, scenery
era la primera vez que volvía a casa después de una larga temporada de promociones, sin embargo, sooyoung no podía encontrarse más feliz. el sencillo “power up” había sido todo un éxito entre el público coreano, colocando a red velvet como uno de los grupos líderes de su generación. gracias a ello, la cantante fue capaz de comprarles a sus padres una nueva residencia en seúl, lo cual la llenaba de orgullo. tal vez no era un lugar demasiado lujoso, pero sí fue capaz de brindarles un hogar en una zona residencial. su infancia en jeju nunca estuvo llena de opulencia; al contrario, hubo momentos en los que sus padres tuvieron dificultades económicas. es por ello que le brindaba una enorme paz al fin poder darles su propio espacio, uno con un pequeño jardín donde su madre pudiera plantar flores y su padre pudiera sentarse en las tardes a contestar su sudoku.
sin embargo, no importaba qué tan famosa fuera: sooyoung no podría librarse de tener que ayudar a sus padres a empacar. la casa entera estaba completamente desordenada; cajas por doquier, pilas de ropa que su hermana planeaba donar y un montón de libros que su madre quería tirar.
su habitación no era la excepción, por lo que observaba con ligero cansancio la pila de objetos que descansaban sobre su cama. no tenía idea de cuánto tiempo le tomaría decidir qué artículos empacaría, donaría o tiraría, por lo que entre suspiros derrotados acabó dirigiéndose hacia una de las cajoneras. mientras más pronto empezara, más rápido terminaría.
ahí, guardada en lo más recóndito del último cajón, sooyoung se encontró con una pequeña cajita cubierta con stickers de sanrio, lo cual le hizo fruncir el ceño.
no es que no reconociera aquella caja, solo no recordaba su existencia. al menos no hasta ese momento.
con curiosidad, inspeccionó su contenido y se encontró con varios recibos viejos, algunas fotografías sueltas y pequeños post-its con notitas que sus amigas de la escuela secundaria le habían escrito. la fémina no pudo evitar sonreír al leer los mensajes de aliento que aquellas adolescentes le escribieron luego de enterarse de que había sido aceptada como trainee de su actual compañía, sm entertainment.
inevitablemente, no pudo evitar que la nostalgia se apoderara de ella, pues poco quedaba de aquella adolescente que iba a comer tteokbokki con sus amigos todos los viernes después de la escuela. desde muy joven se vio obligada a renunciar a la vida que conocía a cambio de la posibilidad de cumplir su sueño y, a pesar de que jamás se había arrepentido de sus decisiones, en ocasiones sooyoung no podía evitar preguntarse qué sería de su vida en caso de no haber abandonado jeju a tan temprana edad.
«¿hubiera ido a la universidad? ¿qué carrera habría elegido? ¿hubiese contraído matrimonio ya?»
más de una vez pensaba en ello, y muy dentro de sí, le gustaría echar un vistazo a aquella vida. por unos segundos, sooyoung imaginó cómo podría haber sido aquel futuro que nunca llegó a conocer.
y, aun así, no sentía arrepentimiento alguno.
porque tenía a sus miembros, su carrera y una vida entera en seúl. aquella adolescente de jeju había trabajado arduamente para cumplir sus sueños y llegar hasta donde estaba, aunque eso no le impidiera preguntarse de vez en cuando sobre aquel futuro alterno.
con una sonrisa, volvió a guardar la fotografía dentro de aquella caja de sanrio y la empacó en una de las cajas de la mudanza.
porque si no podía regresar a aquellos días, al menos se aseguraría de llevar las memorias consigo.
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